L’ESPAI QUE HI HA


Las cuestiones de poder y subjetividad subyacen a las formas en las que entendemos el espacio. La nuestra es una cultura representacional cuyo sentido se construye a partir del léxico verbal y visual que atraviesa todo lo conocido y todo aquello por conocer. Nos mueve un intento de definir los actos que esquematiza significados. Esta voluntad de traducción atraviesa, incluso, el espacio que habitamos, delimitando matemáticamente nuestros entornos mediante el procedimiento cartográfico, una representación a escala de la realidad. La cartografía, en tanto que forma de poder, determina cómo se diseñan y organizan los cuerpos urbanos, permitiendo, impidiendo y/o manipulando nuestro marco de experiencias.

No obstante, la nuestra también es una cultura sensorial. Documentamos impresiones, estímulos, en un entorno definido, en la dinámica del espacio físico y de las personas que lo habitan. Esta relación se construye sobre formas subjetivas, a partir de aquello que denominamos a través de nuestra percepción como experiencia individual y de relación con el espacio. La exposición a estímulos sensibles apela a nuestros cuerpos en una implicación constante con su entorno, dibujando complejas capas de significado, sean estas un acto voluntario o involuntario. Es por ello que planteamos la pregunta de cómo el sonido, las imágenes, el movimiento sensorial, permiten al sujeto construir nuevos espacios, de una manera casi escultórica, permitiendo a quién lo habita que perciba diferentes caminos en el espacio físico, a su vez generado a partir de estímulos virtuales.

«L’espai que hi ha» es una propuesta deslocalizada que se presenta recorridos diferentes a un mismo espacio,  coreografías móviles desarrolladas por las cuatro artistas seleccionadas. En cada una de las derivas, una pareja de artistas realiza diferentes lecturas de un mismo espacio, proponiendo nuevas rutas a través de estímulos de formato sonoro y / o visual que dictan los desplazamientos del público y permiten la alteración de su propia percepción. Las lecturas de cada artista se recogen digitalmente en un router que emite una señal wifi a la que los participantes deben de conectarse para poder acceder a las diferentes opciones del recorrido y, por tanto, a las diferentes lecturas del espacio.

La red del wrong router genera un espacio virtual con una temporalidad propia que sólo se activa si hay cuerpos que encarnan y performan los diferentes recorridos. Las narrativas creadas especialmente para esta propuesta pretenden estimular los cuerpos en un proceso de inmersión con el entorno y con la obra. Cada una de estas lecturas son una representación compleja de cómo se desarrollan las formas de poder, un cuestionamiento de su manera de operar en y a través del espacio y el lugar.


Proyecto junto a pli-é collective.


activaciones

Ariadna Garriga i Carlota Miralbell en el Recinto Hospitalario de la Maternidad
noviembre y diciembre de 2019


Laura Bono
i Llapispanc en Les Rambles
enero y febrero de 2020




Algunas de las fotografías: Hugo Finlay / Llapispanc